Retomar el centro

Una serie sobre los modelos de sociedad que se disputan en el centro histórico de Asunción

Un centro en disputa y dos ciudades posibles

Revitalizar el centro de Asunción, lalucha por capturar el espíritu de tiempos nuevos, el mano a mano de aspiraciones diversas, intereses opuestos y sueños compartidos de varias generaciones.

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Zeitgeist es una de esas palabras intraducibles del alemán. Encapsulan conceptos complejos con una habilidad de síntesis envidiable. Se refiere al espíritu de una época  —a la visión cultural que comparten personas por un periodo de tiempo, volviéndose un rasgo distintivo de ellas.

Los intentos de revitalización del centro histórico de Asunción no son nuevos. Desde la caída de la dictadura, varios grupos se han dado a la tarea de tratar de reinventar esta parte de la ciudad, hoy muy descuidada y abandonada. Pero mucho más que repoblar edificios vacíos, mejorar sus veredas, o dar entretenimiento a miles de personas, estos intentos de revitalización son parte de una disputa mucho más grande: una disputa por capturar el espíritu de tiempos nuevos, el mano a mano de aspiraciones diversas, intereses opuestos y sueños compartidos de varias generaciones.

Los intentos de revitalización son parte de una disputa mucho más grande: una disputa por capturar el espíritu de tiempos nuevos, el mano a mano de aspiraciones diversas, intereses opuestos y sueños compartidos de varias generaciones.

Este mano a mano se puede ver con claridad en los distintos temas que exploramos en la serie #RetomarElCentro. Es visible, por ejemplo, en el choque de visiones sobre el uso de los espacios públicos entre empresarios que justifican el cobro de entradas a plazas públicas y aquellos colectivos que consideran que esta medida es ilegal e ilegítima. O en el rol que juega el sector inmobiliario en la desocupación de 3 de cada 10 edificios, obligando a la gente a migrar del centro. Aquí también queda en evidencia cómo la Comuna, por admisión u omisión, juega a favor de ciertos grupos por encima del interés general. O iniciativas como el metrobús o bicisendas entran en conflicto con la práctica del modelo de transporte público vigente.

Una revitalización que contemple el bienestar de un sólo tipo de persona, el ejercicio de un tipo de política y valide esfuerzos encaminados a un sólo tipo de futuro no es revitalización. Es dictadura.

Todo intento de transformación del centro es inherentemente político. Busca acomodar el poder de tal forma a influenciar sobre el espacio urbano con una visión particular de cómo deben ser las cosas, y de últimas, de cómo debemos vivir nuestras vidas. Una revitalización que contemple el bienestar de un sólo tipo de persona, el ejercicio de un tipo de política y valide esfuerzos encaminados a un sólo tipo de futuro no es revitalización. Es dictadura.

Una ciudad verdaderamente democrática promueve una sociedad libre, colaborativa, diversa y sustentable.

Como dice José Luis Vallejo, director del estudio Ecosistema Urbano y diseñador del plan CHA, «la ciudad es una de las invenciones más democráticas que existen». Una ciudad verdaderamente democrática promueve una sociedad libre, colaborativa, diversa y sustentable.

Por esta razón es fundamental preguntarnos qué visiones esconden los distintos proyectos que se tejen en torno al centro, porque son proyectos que disputan el zeitgeist. Eso es precisamente lo que buscamos hacer a través de las historias que componen #RetomarElCentro. Desgranar cada idea, cada iniciativa o proyecto hasta develar su verdadera esencia. ¿Apuntan a un modelo de ciudad más democrática e inclusiva? ¿O contribuyen a generar más desigualdad, del tipo que ya ha hecho tanto daño a nuestra sociedad?

Para responder estas preguntas, trabajamos con archivos históricos, entrevistamos a los candidatos a intendentes, hablamos con los que habitan esta parte de la ciudad y registramos las actividades de los grupos que –de una u otra manera– están redibujando el destino del centro y así, el futuro del país.