Jazmin Acuña

Los hombres del dictador siguen en el poder

El Ministro de Defensa, el de Relaciones Exteriores y un asesor de la presidencia de Paraguay tienen algo en común: un pacto de impunidad con la dictadura

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Cuando al doctor Joel Filártiga le preguntan quién es Diógenes Martínez, no responde el cargo que ocupa en el gobierno de Horacio Cartes, el de ministro de Defensa. “Es un monstruo”, sentencia, y con el aliento entrecortado, como si las palabras lo apuraran, comienza a citar un extenso prontuario, digno de un villano.

Joel Filártiga también es muchas cosas: médico, dibujante, pintor, poeta. Además es la persona a la que Anthony Hopkins encarnó en la película Un hombre en guerra en su faceta de luchador. A su hijo, Joel Hugo Filártiga, o Joelito, lo torturó y asesinó la policía de la dictadura de Alfredo Stroessner cuando tenía solo 17 años. Pero un joven juez de Asunción blanquearía estos crímenes de lesa humanidad con la carátula de “crimen pasional”. Era Diógenes Martínez.

La represión no hubiera sido posible sin cómplices o autores morales, sin cadenas de mando en donde varias personas emitían las órdenes que otros ponían en práctica

Los artífices del terror que infundió el régimen stronista entre 1954 y 1989 no han sido juzgados hasta hoy. Se condenó a algunos conocidos represores como Pastor Coronel con penas de entre 7 y 25 años. Pero no fue procesada toda la cadena de mando. “Los cargos políticos, los que estaban muy por encima de la estructura represiva, quedaron impunes”, explica el abogado Hugo Valiente y autor de varias investigaciones sobre derechos humanos. Se refiere a los que idearon, planificaron y fueron cómplices de los delitos de lesa humanidad, delitos que pueden ser juzgados sin importar el tiempo que haya transcurrido desde que se cometieron. Pero en Paraguay, ocupan altos cargos en el Estado. Son Eladio Loizaga, Darío Filártiga y Diógenes Martínez.

Diógenes Martínez: Un juez a medida de la tiranía

Jueces como Diógenes Martínez apañaron torturas y desapariciones en la dictadura. Su complicidad es penal, explica Valiente. “Participaron de farsas judiciales. Convalidaban declaraciones tomadas bajo tortura, por ejemplo”. Para Rogelio Goiburú, hijo de un desaparecido de la dictadura y hoy encargado de la Dirección de Memoria Histórica y Reparación, no quedan dudas: “Deben ser juzgados”.

Martínez, abogado y dirigente del partido Colorado, fue nombrado como ministro de Defensa en 2015. En marzo de 2017, advirtió que los militares estaban listos para salir a las calles en medio de las protestas en contra de una enmienda de la Constitución para una re-elección presidencial. Aunque admitió que una intervención militar interna no sería legal, sugirió repetidamente que los militares deberían movilizarse de forma «preventiva».

Jueces como Diógenes Martínez apañaron torturas y desapariciones en la dictadura.

Durante la dictadura de Stroessner, avanzó en su carrera judicial. Se inició como secretario de un juzgado de Asunción en 1970. Luego fue agente fiscal, juez y abogado profesional designado por la Corte Suprema para reemplazar a jueces en caso de inhibición. Llegó a ser fiscal general poco antes de la caída del régimen. En esos años también consolidó su militancia en el partido del dictador. Convencional de la seccional 14, miembro de una comisión de la Junta de Gobierno, delegado electoral partidario en numerosas ocasiones, son algunos de los roles que ejerció en la ANR en los mismos años en el que el aparato represivo del Estado perseguía, torturaba y desaparecía a personas por su adherencia a partidos de oposición: liberales, febreristas, comunistas.

La represión no hubiera sido posible sin cómplices o autores morales, sin cadenas de mando en donde varias personas emitían las órdenes que otros ponían en práctica. Para Rogelio Goiburú, personas como Martínez o el actual ministro de Relaciones Exteriores, Eladio Loizaga, fueron partícipes necesarios de la dictadura. “De la cabeza de ellos, del accionar de ellos desde sus oficinas, se cometieron terribles crímenes”, explica.

Eladio Loizaga: La cancillería de la Guerra Fría

Eladio Loizaga inició su carrera diplomática en los años del stronismo. En agosto de 1981, se convirtió en director del departamento de Organismos, Tratados y Actos Internacionales de la Cancillería, y en 1983, asumió como director general. El periodo coincide con el desarrollo del Plan Cóndor, un plan coordinado de control, detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones entre los gobiernos dictatoriales de Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, Bolivia y Paraguay. Según el Movimiento Nacional de Víctimas de la Dictadura y datos del Archivo del Terror, casi medio millón de personas en toda la región fueron asesinadas, torturadas y desaparecidas en el marco de este plan. Y la diplomacia lo facilitó.

“Loizaga fue un cómplice del terrorismo de Estado. Ideó, planificó, buscó fondos para llevar adelante los planes de exterminio”, asegura Rogelio Goiburú.

No hay matanzas sin un relato, sin un guión bien articulado que justifique el terror. La amenaza del comunismo era el relato, el combustible que avivó la represión en Latinoamérica. Se defendía y promovía a través de reuniones y conferencias de organizaciones como la Liga Mundial Anticomunista. Entre algunos de sus miembros figuraban autoridades nazis como Otto Skorzeny o Theodor Oberlander, o Sun Myung Moon, un auto-denominado mesías de la Iglesia de la Unificación, la misma que tiene el mayor latifundio de Paraguay. Stroessner fue parte de esa organización, y el país fue sede de una de sus reuniones preparatorias al congreso mundial de la Liga. Entre los encargados de coordinarla se encontraba Eladio Loizaga.

“Fue un cómplice del terrorismo de Estado. Ideó, planificó, buscó fondos para llevar adelante los planes de exterminio”, asegura Rogelio Goiburú. Su padre, Agustín Goiburú, fue secuestrado en un operativo conjunto entre autoridades paraguayas y argentinas del Plan Cóndor. Hasta hoy, Rogelio lo busca entre los más de 400 desaparecidos de la dictadura paraguaya. Para él, Loizaga no puede ocupar un cargo de responsabilidad en un Estado que se precia de ser democrático. Sin embargo, el Estado lo avala. En el 2005, el periodista Nemesio Barreto presentó una denuncia ante la Fiscalía contra el actual ministro por su participación en los crímenes de lesa humanidad de la dictadura. “La denuncia quedó en la nada, como siempre”, cuenta.

Darío Filártiga: La lealtad al poder

Tanto en los años del stronismo como ahora, estos hombres siguen ejerciendo los privilegios del poder. Dario Filártiga Ruiz Diaz, uno de los asesores políticos más cercanos a Cartes y vice-presidente de la ANR, tenía a 14 militares a disposición en su casa hasta el año pasado. Sus funciones incluían retirar vestidos de la esposa de la tintorería. En dictadura, contar con el servicio de militares era una práctica común, algo que Filártiga Ruiz Díaz conoce de primera mano. Fue el subsecretario del ministro del Interior, Sabino Augusto Montanaro, uno de los hombres claves de Stroessner que utilizó a la policía para reprimir en todo el territorio.

Muestra de su lealtad al dictador, viajó a Brasil para rendirle tributos en su sepelio: fue uno de los oradores principales. Con Cartes emula este espíritu cómplice y adulador. Cuando se debatía en el Congreso la necesidad de aumentar las tasas de impuestos al tabaco, Filártiga Ruiz Diaz se erigió como férreo defensor de los intereses del presidente, quien es uno de los mayores tabacaleros del país y está acusado de promover el contrabando de cigarrillos en la región. Para el asesor, el proyecto de ley era un intento de la oposición de legislar desde “el odio y el fanatismo”. La incondicionalidad le rinde sus frutos, tanto que estuvo cerca de volver a la cartera donde hizo su carrera en el stronismo, pero esta vez como ministro del Interior del gabinete de Cartes. Actualmente, es candidato a senador por el partido Colorado para el próximo periodo legislativo.

Dario Filártiga fue el subsecretario del ministro del Interior, Sabino Augusto Montanaro, uno de los hombres claves de Stroessner que utilizó a la policía para reprimir en todo el territorio.

¿Cómo se juzga a los hombres de un dictador? ¿A los colaboradores y cómplices que le permitieron perpetuarse en el poder por más de tres décadas? Con un sistema judicial independiente, que investigue todos los niveles de responsabilidad en la estructura del stronismo y que castigue acorde, dice Valiente. Mientras más alto el cargo en una jerarquía, mayor es la responsabilidad sobre crímenes de lesa humanidad y también el castigo. Pero no cree que esto ocurra: “El proceso de transición democrática en Paraguay se construyó sobre un pacto de impunidad”.

Empresa del ministro de Obras Públicas involucrada en deforestación del Chaco

Investigadores de la organización Earthsight revelan que la mayor exportadora de carbón vegetal paraguayo, asociada al ministro Ramón Jiménez Gaona, tala el equivalente a 10 campos de fútbol por día

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La tala de árboles que se realiza para producir y comercializar carbón vegetal y la expansión de territorio ganadero son las mayores causas de la deforestación del Chaco paraguayo, la más acelerada del planeta. Uno de los responsables identificados de esta situación es la empresa Bricapar, la mayor exportadora de carbón vegetal de Paraguay, donde el ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Ramón Jiménez Gaona, es dueño de un cuarto de las acciones, según la ONG británica Earthsight. Investigadores de la organización, encubiertos, siguieron la pista de los productos de la empresa que se venden en supermercados europeos como “sustentables”, hasta llegar a uno de sus centros de producción de carbón en el departamento de Boquerón. Allí constataron que de la tala indiscriminada de árboles como el quebracho blanco se generan las ganancias de esta exportadora.

Hornos del centro de producción de carbón vegetal de Bricapar en Tte. Ochoa • Cortesía de Earthsight

La extensa investigación de Earthsight devela un esquema de negocio que fomenta la dramática deforestación del Chaco. A partir de la tala de árboles para producir carbón vegetal se facilita la preparación de terrenos que luego se usan para criar ganado. Este esquema fue detallado por el gerente del centro de producción de Bricapar ubicado en tierras de la localidad de Teniente Ochoa, donde la empresa obtiene la materia prima, la madera, y alberga sus hornos para convertirla en carbón vegetal.

Ramón Jiménez Gaona, ministro del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones del gobierno de Cartes •

Las tierras pertenecen al Instituto de Previsión Social (IPS) y han sido alquiladas a Irasa, una empresa ganadera, desde el año 2008.Irasa cuenta con un contrato de 20 años para poder explotar tres lotes de 18 mil hectáreas —de las 200.000 que posee la aseguradora social en Boquerón— y un permiso del Instituto Forestal Nacional (Infona) para tala de bosques del lugar desde el 2009. A la par, la ganadera mantiene un contrato con Bricapar desde el 2012 para cortar árboles que se convierten en carbón.

Bajo este esquema que contribuye a una crisis ambiental sin precedentes, la empresa del ministro Jiménez Gaona se ha convertido en la mayor productora y exportadora de carbón vegetal de Paraguay

Bajo este esquema que contribuye a una crisis ambiental sin precedentes, la empresa del ministro Jiménez Gaona se ha convertido en la mayor productora y exportadora de carbón vegetal de Paraguay, en palabras de Sebastián Gorostiaga, gerente comercial de la empresa. Sus productos se venden en supermercados de Alemania, España e Inglaterra, de acuerdo a declaraciones de Guillermo Vega de Seoane, director ejecutivo de Ibecosol, una empresa intermediaria española responsable de distribuir el carbón de Bricapar en el mercado europeo.

Evolución de la deforestación en Tte. Ochoa desde el 2009 hasta el 2016 • Cortesía de Earthsight

De acuerdo a estimaciones de Earthsight, para la primera parte del 2017, Bricapar ha sido la responsable de la mitad de las exportaciones del rubro en el país, y las ventas han redituado ganancias de aproximadamente 1 millón de dólares por mes. Mientras, imágenes satelitales muestran que en el área de los hornos de Bricapar en Teniente Ochoa se desforestan alrededor de 10 campos de fútbol al día, o un tercio de todo lo que se tala en el Chaco diariamente para responder a la demanda de carbón vegetal en Europa. La deforestación en general en la región chaqueña es tal que en promedio, se talan 7 árboles por segundo, de acuerdo a un informe de la organización Guyra Paraguay.

El carbón vegetal que se exporta a Europa se produce a partir de la tala de quebracho blanco, árbol típico de la región chaqueña • Cortesía de Earthsight

A raíz de los hallazgos de Earthsight, la cadena de supermercados Carrefour afirmó a The Guardian que ha iniciado una investigación inmediata y ha decidido suspender la compra de un producto provisto por Ibecosol —intermediaria de Bricapar— hasta que la investigación concluya. Además, la ONG alemana Rainforest Rescue publicó una petición que ya tiene 128.000 firmas exigiendo a los supermercados Aldi, Lidl y Carrefour a tomar “acción inmediata” para garantizar “que ningún carbón que proviene de la destrucción de los bosques en Paraguay sea vendido por su compañía”.